
El ingrediente clave es:
vainilla
La vainilla es el sabor que el cerebro asocia automáticamente con lo dulce y lo reconfortante. La sintética —vainillina pura— funciona bien en postres horneados donde los compuestos del calor se simplifican de todas formas. La natural, con más de 200 compuestos aromáticos, hace la diferencia en preparaciones en frío como helados, cremas y mousse. Una cucharadita levanta cualquier masa.




