
Receta de tarta de cebolla y panceta casera cremosa
Tarta salada cremosa con cebolla dorada, panceta crocante y queso fundido.
30
min
Medio
Fácil
1
unidades

Tarta de cebolla y panceta: cremosa, sabrosa y perfecta para cualquier comida
La tarta de cebolla es un clásico de la cocina casera argentina que nunca pasa de moda. La cebolla cocinada a fuego bajo hasta que esté bien dorada y tierna pierde su acidez y concentra un sabor dulce y profundo que es la base de esta receta. Sumada a la panceta ahumada y a una mezcla cremosa de huevos y quesos, el resultado es una tarta salada llena de sabor y con una textura que queda firme al corte pero cremosa por dentro.
Esta versión lleva queso fresco en trozos que se funde durante el horneado y aporta un toque sálado y cremoso. Es una receta perfecta para almuerzos y cenas, ideal para llevar y más rica todavía al día siguiente cuando los sabores terminan de integrarse. Con la masa ya lista, el trabajo real es solo la cebolla: cuanto más dorada, mejor queda.
Ingredientes principales:


panceta

huevos

queso cremoso

crema de leche
Ingredientes para tarta de cebolla y panceta
- 1 tapa para tarta
- 1 kg de cebollas
- 200 g de panceta ahumada en cubos
- 3 huevos
- 2 cucharadas de queso crema
- 2 cucharadas de crema de leche
- 300 g de queso fresco
- Aceite para rehogar
- Sal y pimienta a gusto
Cómo hacer tarta de cebolla y panceta paso a paso
- Cortar las cebollas en juliana fina. Rehogarlas en una sartén amplia con un chorro de aceite y una pizca de sal a fuego bajo, revolviendo de vez en cuando, durante al menos 20 a 25 minutos hasta que estén completamente tiernas y bien doradas. La paciencia en este paso es clave: la cebolla tiene que perder volumen y caramelizarse para que el relleno tenga profundidad de sabor.
- En otra sartén, dorar la panceta en cubos a fuego medio-alto sin aceite, ya que la propia grasa de la panceta es suficiente. Cocinar hasta que esté bien dorada y crocante. Retirar y escurrir sobre papel absorbente.
- En un bowl mezclar los huevos, el queso crema, la crema de leche, sal y pimienta hasta integrar bien. Incorporar la cebolla caramelizada y la panceta y mezclar.
- Colocar la tapa de tarta en una tartera previamente aceitada, acomodarla bien sobre los bordes y pincharla con un tenedor en el fondo para evitar que se infle.
- Volcar el relleno sobre la masa y distribuir el queso fresco en trozos por encima de forma pareja.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el relleno firme al tacto. Dejar reposar 5 minutos antes de cortar.
Secretos para que la tarta de cebolla y panceta quede perfecta
- La cebolla necesita tiempo: no se puede apurar. A fuego bajo y con paciencia pasa de cruda a caramelizada, y ese proceso es el que da sabor al relleno. Cebollas apenas transparentes hacen una tarta mucho más sosa.
- Dorar la panceta por separado y sin aceite evita que la tarta quede grasosa. La grasa que suelta la panceta al dorarse es suficiente; si va cruda al relleno, la grasa no se procesa bien durante el horneado.
- Pinchar el fondo de la masa antes de hornear evita que se infle y quede mal apoyada. Si la masa se infla, el relleno no queda bien distribuido y la tarta pierde estructura.
- El queso fresco encima no va integrado al relleno: va en trozos por arriba para que se funda y gratine por separado, formando una capa cremosa sobre la superficie.
Cómo conservar y recalentar la tarta de cebolla
La tarta de cebolla y panceta se conserva en la heladera hasta 3 días bien tapada. Para recalentarla, lo ideal es el horno a temperatura media durante 10 minutos para que recupere la textura crocante en la base. El microondas funciona pero ablanda la masa. También se puede servir fría, ya que los sabores se intensifican al reposar.
Ficha
Tiempo de preparación:
20
minutos
Tiempo de cocción:
40
minutos
Tiempo total:
60
minutos
Método de cocción:
horno
sartén
Dietas:
standard
Calorías:
355
*basado en la descripción de la receta e ingredientes.
Una tarta que siempre funciona
La tarta de cebolla y panceta es una de esas recetas que no necesitan ocasión especial: funciona para el almuerzo, para la cena, para llevar o para tener lista en la heladera durante la semana. Con una buena cebolla caramelizada y panceta bien dorada, el resultado siempre justifica el tiempo de cocción.





