
Receta de budín de pan casero cremoso con caramelo
Budín de pan cremoso con caramelo, vainilla y limón: la receta clásica argentina.
20
min
Bajo
Fácil
10
porciones

Budín de pan casero: cremoso, clásico y con el caramelo perfecto
El budín de pan es uno de los postres más queridos de la cocina argentina. Su origen es humilde — nació como forma de aprovechar el pan duro que sobraba — pero el resultado es un postre cremoso, suave y bien sabroso que no tiene nada que envidiarle a preparaciones más elaboradas.
El truco de esta receta está en licuar el pan directamente con la leche y los huevos: de esa manera la miga se disuelve por completo y la preparación queda bien cremosa, sin trozos ni texturas irregulares. El caramelo hecho en el mismo molde ahorra un paso y da un resultado brillante. La clave final es el frío: el budín necesita al menos 8 horas en la heladera para asentarse, tomar cuerpo y desmoldarse sin romperse.
Ingredientes principales:


leche

huevos

azúcar

pasas de uva
Ingredientes para budín de pan casero
- 250 g de pan duro (preferentemente solo la miga)
- 715 ml de leche
- 3 huevos
- 110 g de azúcar
- 3/4 cucharadita de esencia de vainilla
- Ralladura de 3/4 de limón
- 70 g de pasas de uva (opcional)
Para el caramelo
- 145 g de azúcar
- 2 cucharadas de agua
Cómo hacer budín de pan casero paso a paso
- Cortar el pan en trozos y colocarlo en la licuadora junto con la leche, los huevos, el azúcar, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Licuar hasta obtener una preparación completamente cremosa y sin trozos visibles. Si se agregan las pasas de uva, incorporarlas al finalizar y mezclar con espátula para que queden distribuidas sin triturarse.
- Para el caramelo, colocar el azúcar y las dos cucharadas de agua directamente en el molde. Llevar a fuego medio sin revolver: el azúcar se disuelve y toma color progresivamente. Cuando tome un color dorado miel, retirar del fuego.
- Con mucho cuidado — el caramelo está a más de 160 °C — inclinar y rotar el molde para distribuir el caramelo por toda la base y los laterales. Dejar enfriar y solidificar completamente.
- Verter la preparación de pan sobre el molde caramelizado.
- Cubrir el molde con papel aluminizado y colocarlo dentro de una asadera con agua caliente hasta la mitad del molde (baño maría). Hornear a 160 °C durante 55 a 65 minutos, hasta que el budín esté firme en los bordes y con un leve temblor en el centro.
- Retirar del baño maría y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente. Llevar a la heladera sin desmoldar durante al menos 8 horas. Para desmoldar, pasar un cuchillo fino por el borde y volcar sobre un plato.
Secretos para que el budín de pan quede perfecto
- Usar solo la miga del pan y no la corteza: la corteza tiene menos capacidad de absorción y puede dejar trozos duros en el budín incluso después de licuar.
- No revolver el caramelo mientras se hace: el azúcar se cristaliza si se mueve. Solo observar cómo toma color y retirar del fuego en cuanto llega al dorado deseado.
- El agua del baño maría tiene que estar caliente desde el inicio, no fría: el agua fría no aporta el calor uniforme necesario y el budín puede quedar irregular.
- No desmoldar caliente: el budín recién salido del horno es demasiado blando y se rompe. Las 8 horas de heladera son las que le dan la firmeza necesaria para desmoldarse limpio.
Cómo conservar y desmoldar el budín de pan
El budín de pan se conserva en la heladera hasta 4 días tapado con film. Para desmoldar sin que se rompa, pasar un cuchillo fino por el borde antes de invertir. Si el caramelo se solidificó demasiado al servir, calentar el molde 10 segundos en agua caliente para aflojarlo. Las pasas se pueden reemplazar por trozos de chocolate, frutas secas o simplemente omitirlas.
Ficha
Tiempo de preparación:
20
minutos
Tiempo de cocción:
60
minutos
Tiempo total:
500
minutos
Método de cocción:
horno
Dietas:
vegetariana
Calorías:
252
*basado en la descripción de la receta e ingredientes.
Un clásico que siempre vale la pena hacer
El budín de pan es uno de esos postres que no necesitan ocasión especial: aprovecha lo que hay, se hace con pasos simples y el resultado es cremoso, brillante y delicioso. Vale cada hora de espera en la heladera.





