
El ingrediente clave es:
manteca
La manteca aporta algo que el aceite no puede dar: sabor lácteo, suavidad y ese perfume a masa recién horneada. En repostería recubre las moléculas de gluten y da una miga más tierna; en salsas agrega brillo y cremosidad al incorporarla fuera del fuego; en sofritos es más rico que el aceite pero se quema antes. La combinación de los dos es la solución.
























