
El ingrediente clave es:
limón
El limón es el ingrediente que más transforma un plato sin que nadie lo noté: un chorrito al final despierta los sabores y equilibra la grasa. El jugo aporta acidez directa; la ralladura de la cáscara, donde están los aceites esenciales, aporta aroma cítrico profundo. En repostería funciona con casi todo; en platos salados levanta cualquier sopa o guiso que quedó chato.




