
El ingrediente clave es:
vino tinto
El vino tinto en la cocina aporta algo que ningún otro líquido puede igualar: cuerpo, color y una profundidad de sabor que viene de sus taninos y antioxidantes. Al cocinarse, el alcohol evapora y el vino se concentra, intensificando su sabor y aportando un fondo oscuro y brillante que transforma cualquier estofado. Con el Malbec argentino los resultados son especialmente ricos.
