
Receta de pollo al escabeche casero fácil
Pollo al escabeche con cebolla, zanahoria y ajo en vinagre, vino blanco y aceite.
25
min
Bajo
Fácil
4
porciones

Pollo al escabeche casero: jugoso, lleno de sabor y mejor al día siguiente
El escabeche es una técnica de conservación muy antigua que usa el ácido del vinagre para preservar la carne y al mismo tiempo transformar su sabor. El pollo al escabeche combina esa acidez con el vino blanco, que aporta aroma y suaviza el vinagre, y el aceite, que da cuerpo y une los sabores.
Lo que hace especial al escabeche es el reposo: las moléculas de ácido continuan actuando sobre las proteínas del pollo incluso después de la cocción, ablandándolo progresivamente y dejando que los sabores del vinagre, el vino y los vegetales se integren en profundidad. Un pollo al escabeche que reposó toda la noche tiene una textura y un sabor completamente diferentes a uno recién hecho.
Ingredientes principales:


vinagre

vino blanco

cebolla

zanahoria
Ingredientes para pollo al escabeche
- 1 pechuga de pollo
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- 2 dientes de ajo
- ½ vaso de aceite (aprox. 120 ml)
- ½ vaso de vinagre (aprox. 120 ml)
- ½ vaso de vino blanco (aprox. 120 ml)
- Sal y pimienta a gusto
Cómo hacer pollo al escabeche paso a paso
- Cortar la pechuga de pollo en cubos parejos de aproximadamente 3 a 4 cm. El tamaño parejo garantiza que todos los trozos se doren y cocinen al mismo tiempo.
- Calentar una sartén amplia con un chorrito de aceite a fuego medio-alto. Dorar los cubos de pollo de todos los lados hasta que estén bien sellados y con color dorado. No moverlos hasta que se formen sueltos solos. Retirar y reservar. El dorado forma una costra que retiene los jugos durante el resto de la cocción.
- En la misma sartén, a fuego medio, agregar la cebolla cortada en pluma, la zanahoria en rodajas y los dientes de ajo enteros o aplastados. Salpimentar. Cocinar revolviendo hasta que los vegetales comiencen a ablandarse, unos 5 a 7 minutos.
- Volver a incorporar el pollo a la sartén. Cocinar 3 minutos más para que el pollo y los vegetales se integren.
- Agregar el aceite, el vinagre y el vino blanco. El vinagre aporta el ácido que conserva; el vino blanco suaviza la agresividad del vinagre y aporta aroma; el aceite da cuerpo y une los sabores.
- Bajar el fuego al mínimo y cocinar sin tapa durante 15 a 20 minutos hasta que el alcohol se evapore, los vegetales estén bien tiernos y el líquido se integre y reduzca levemente. El líquido final tiene que cubrir el pollo y los vegetales completamente.
- Retirar del fuego y dejar entibiar a temperatura ambiente. Pasar a un recipiente limpio con tapa hermética. Refrigerar un mínimo de 2 horas antes de servir, idealmente toda la noche.
Secretos para que el pollo al escabeche quede jugoso y bien conservado
- Dorar bien el pollo antes de agregar los vegetales: la costra dorada retiene los jugos y le da al escabeche más sabor y color. Si el pollo va sin dorar, queda pálido y menos sabroso.
- El líquido tiene que cubrir completamente el pollo y los vegetales: si no los cubre, la parte expuesta no se conserva bien y el sabor queda desparejo.
- El reposo en la heladera no es opcional: el escabeche necesita tiempo para que los sabores se equilibren. Dos horas es el mínimo; toda la noche es el ideal.
- Usar un recipiente completamente limpio para guardar: cualquier traza de grasa o residuo puede acelerar el deterioro del escabeche.
Cómo conservar y cómo usar el escabeche
El escabeche se conserva en la heladera hasta 7 días en un recipiente con tapa hermética. El líquido tiene que cubrir completamente el pollo y los vegetales para que la conservación sea efectiva. Se puede servir frío directo de la heladera, a temperatura ambiente o levemente tibio. También funciona muy bien como relleno de sándwiches, empanadas o tartas.
Ficha
Tiempo de preparación:
10
minutos
Tiempo de cocción:
35
minutos
Tiempo total:
45
minutos
Método de cocción:
sartén
Dietas:
standard
Calorías:
416
*basado en la descripción de la receta e ingredientes.
Una receta que gana con el tiempo
El pollo al escabeche es una de esas recetas que recompensa la paciencia: está rico recién hecho, pero al día siguiente, con todos los sabores integrados y el ácido del vinagre bien equilibrado, es otro nivel. Vale la pena hacerlo con anticipación.
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