
El ingrediente clave es:
vino blanco
El vino blanco en la cocina hace algo que el caldo no puede: aporta acidez y aroma al mismo tiempo. Al desglasar una sartén con vino blanco, los fondos caramelizados se levantan y el alcohol evapora dejando solo los compuestos aromáticos. En salsas cremosas de pasta o pollo, agrega profundidad sin colorear el plato. La regla es simple: usar uno que sea rico para tomar.
